Lo que no se puede medir, no se puede mejorar

Algunas veces nos sentimos atados, como si algo o alguien atara nuestras manos e incluso nuestros pies. Queremos avanzar, pero parece que no estamos yendo hacia ningún lado. Sentimos que nos esforzamos, que luchamos, que tratamos de ser mejores, pero nos sentimos tan lejos de donde queremos llegar.

Algunos quizás pudimos reconocer que teníamos una herida que dolía, un pecado que nos ataba, y esa atadura nos volvía adictos a caer en el mismo pecado una y otra vez. No está mal reconocer que no estamos bien. Al contrario, estaría mal no reconocerlo. Porque, ¿Cómo podríamos mejorar algo que no aceptamos que está mal? Esto es lo mismo que escuchas a diario en las empresas “Lo que no se puede medir, no se puede mejorar”.  Esta autoevaluación y reconocimiento del área o áreas en las que necesitamos una intervención es vital. En la palabra de Dios encontramos verdades que nos impulsan a creer que no estamos atados, ¡somos libres!, que no somos fracasados ¡somos vencedores!, que no estamos solos porque Dios nos da la salida para superar cualquier tentación. Veamos que dice la Biblia sobre esto:

“Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte”

Romanos 8:1-2

¡Esto es emocionante! Dice, ninguna condenación. Si, ninguna. Para los que estamos unidos a Cristo Jesús. Él nos ha hecho libres del pecado y de la muerte. Pero entonces, podrías estar pensando ¿Por qué nos seguimos sintiendo condenados? Puedo decir con certeza que satanás quiere que nos sintamos culpables y condenados, desea que caminemos en oscuridad. Porque esto haría que nuestra mente esté enfocada en el lugar incorrecto y que nuestros pensamientos nos separen de Dios. Creyendo cada vez más según el espacio que dejemos abierto, las mentiras de satanás. Todos en algún momento pasamos por esto, pero hoy es tiempo de autoevaluarnos y reconocer la necesidad de tomar acción en contra de lo que estamos creyendo. ¿Qué mentiras estamos creyendo acerca de nuestra libertad? Quizás pienses que tu libertad todavía está en proceso, que necesitas ser mejor para ser libre, o que simplemente no mereces la libertad por como estás viviendo. Solo te digo, debes creer con más consciencia y con mayor convicción. ¡Eres verdaderamente libre! Vive de tal manera que el enfoque no se empañe y disfruta del maravilloso regalo llamado “libertad” que Dios te ha dado por el gran amor que tiene hacia nosotros.

Aprendamos de otra verdad…

“porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Esta es la victoria que vence al mundo: nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?”

1 Juan 5:4-5

Vencemos al mundo no por lo que hacemos, ni porque somos los mejores. Sino por quienes somos en Cristo Jesús. Esta fe de quienes somos en él vence al mundo. Los seres humanos solemos hacer las cosas a medias, hasta creer a medias. Si nosotros tomamos una decisión tan trascendental como entregar nuestra vida a Cristo y reconocerlo como nuestro señor, salvador, padre celestial y más. Vivamos firmes en esa decisión y esa fe.  Tal vez pienses que decir esto es fácil cuando no tienes problemas tan serios como los que puedas estar atravesando. Pero de algo estamos seguros y es que nuestra fe también ha sido probada en situaciones muy dolorosas y estamos aquí de pie, creyendo, fortaleciéndonos en comunidad y seguros de que Dios está obrando en nuestras vidas y nuestros ojos seguirán viendo sus maravillas.

Siente su abrazo hoy, que él te rodee con su amor perfecto en este momento y te haga sentir vencedor, un conquistador por la fe en su nombre poderoso.

Según la siguiente verdad podemos superarlo…

“Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir”

1 corintios 10:13

Todos somos tentados, es natural que el diablo nos exponga a situaciones para que tengamos reacciones negativas. Esta es una de sus formas de reclutamiento, como mencionamos antes al estar en pecado nuestros pensamientos de culpa y condenación nos alejan de Dios. Debemos de estar atentos para reconocer la tentación en cuanto llegue y rechazarla de inmediato, sino lo hacemos podemos complicar más la situación. Dios nos da alternativas para hacer algo diferente, tomar una vía diferente que nos aleje de la tentación o simplemente podemos huir. La decisión de apartarnos no surge de forma natural e inmediata, porque normalmente somos tentados en algo que nos gusta. Por lo tanto, alejarse es una intención propia de una convicción. Una comunión íntima con Dios donde reconocemos porque debemos resistir. Esto procede de experimentar el amor real de Dios al cual no queremos fallarle.

Recuerda…

Donde te encuentras hoy, no determina donde estarás mañana. Haz una autoevaluación y según lo que encuentres, puedes hacer mejoras y confiar en cada una de las verdades que Dios ha dejado escritas para ti en la Biblia. ¡Avanza en fe y conquista!

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