UNIDAD DE PRUEBA

Unidad

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Las heridas del corazón

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TAREA PRÁCTICA

El problema era que después de todos estos años de consumir pornografía, no llegué a ser completamente libre de ella en una sola noche. La lista de necesidades y deseos que escribí eran bastante cortos al principio, pero se hacía cada vez más y más grande a medida que pasaba tiempo con Él. Todas las áreas de mi vida se saturaron de pornografía sin que yo fuera consciente de ello. Hubo momentos en los que que veía porno varias veces al día y otras veces cuando yo sólo veía una o dos veces a la semana. Habían ciertos factores desencadenantes y mecanismos que había puesto dentro de mi. Tomó tiempo. Pero Dios me ayudó a encontrarlos y poder llevarlos ante Él.

Un ejemplo: me había desarrollado el hábito de siempre jugar conmigo mismo delante de un video porno, si algo me había dejado muy frustrado o estresado durante el día. O si me sentía rechazado. Cuando me di cuenta de este patrón, he intentado algo nuevo. En vez de masturbarme y ver un video porno, me acosté en la cama y oré. Hablé con Dios. Cuando empezaba me quejaba con Él sobre mi situación. Abrí mi corazón. Yo le permitía entrar a toda la frustración y el dolor, entonces le pedía que saciara estas carencias en mi vida.


Así que sólo quedé allí, frustrado, herido y estresado, y esperaba a que Él hiciera lo que había prometido. Y Él siempre lo hacia. La falta se había ido. Era tan suave y simple, de alguna manera, que casi no lo podía creer. La necesidad de consumir pornografía se iba. Lógicamente, debido a que la necesidad real se había cumplido. A veces volvia a ver un video porno por costumbre, pero algo había cambiado. No hacía nada para mí. Veía las imágenes y no se movía ningún deseo en mí, ninguna tristeza. La pornografía me hizo triste. Pero Dios había cambiado mi corazón.


Si se siente un deseo de ver un video porno en un futuro próximo, simplemente dar un paso atrás y preguntarse, por qué desea hacerlo. Averigüe cuál es su herida y lo que necesita. Nombre esta necesidad concreta delante de Dios. Yo le daré un poco de ayuda para empezar hasta que encuentre sus propias palabras. Puede orar así: “Dios me siento expuesto y sin poder. Tengo una sensación de seguridad y control.” Después, utilice un verso de la Biblia para recordar a su propia alma que Dios ha prometido cuidar de sus necesidades. Se puede extraer de Salmo 23, por ejemplo. Puede estar seguro que Dios respondera. Ya sea con un nuevo verso, la comunicación directa o a través de la disminución de este anhelo de satisfacción. ¿Estas listo para empezar?

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