UNIDAD DE PRUEBA

Unidad

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Las heridas del corazón

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NO POR MI PROPIA FUERZA

Ya había tratado de sacar este pecado fuera de mi vida. Incluso logre permanecer lejos de ella unos seis meses. ¡Estaba tan orgulloso de mí mismo! Pero de repente una mujer entró en mi vida y todo empezó de nuevo. Simplemente no podía conseguir salir de esto bajo mi propia fuerza.

El principal problema era que yo sólo estaba rascando la superficie del problema. Estaba cuidando más mi fisico y mi espíritu pero dejaba a mi alma fuera de la ecuación.


No me malinterpreten. La disciplina y las reglas trazan un buen camino hacia la libertad. Sin embargo, si pones toda su esperanza en ellos, en lugar de Jesús, terminas cayendo en otro pecado. No es tu fuerza que te hace libre, sino la de Jesús.

A quien el Hijo libera es verdaderamente libre

JUAN 8:36

Dios me reveló que yo estaba tratando de llenar mi hambre de aceptación, amor, comodidad, control, seguridad, propiedad, satisfacción y mucho más con la pornografía, en lugar de dejar estas necesidades a Dios. No confiaba en que Jesús fuera capaz de satisfacer todas estas necesidades y deficiencias que había en mí.

Por supuesto, le pedí perdón y supliqué una y otra vez para que pudiera liberarme de esas mentiras. Siempre había sido claro para mí que mi adicción a la pornografía era un pecado. Pero nunca le había permitido al Señor que tomará control de mi sexualidad.

¿Te identificas con esto? ¿Ya has entregado tu sexualidad a Dios? Si tu respuesta es no o deseas reafirmar este paso, puedes hacerlo acá.

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